lunes 18 de mayo de 2009

Un adios al cómplice

Si, esta ausencia esperada me dió, o quiza es la excusa que encontré para manifestar otras ausencias, no lo sé, ya veremos.
Mario, reencontrandome contigo encontré a otros que te dicen cosas lindas, y ahí van.

"Te moriste y contigo un poco la poesía.
Tenías 88 años y viviste solo dos sin la compañera con la que contabas "no hasta dos o hasta diez sino" hasta el infinito.
Creiste "en la vida y en el amor, en la ética y en todas esas cosas tan fueras de moda". Por eso "desde ahora la nostalgia será / un viento fiel que hará flamear tu muerte / para que así aparezcan ejemplares y nítidas / las franjas de tu vida".
Un día escribiste: "mi estrategia es / que un día cualquiera / no sé cómo ni sé / con qué pretexto / por fin me necesites". Y créeme, querido Mario, que te dio resultado: muchos, en algún momento de nuestras vidas, tuvimos la necesidad de abrazar tu corazón coraza.
Chau Benedetti." acá

"Mario Benedetti ha muerto ... Y de repente, como que es más de noche que de costumbre". acá

EN FB

"Hasta pronto Bendetti, hasta pronto!!! / 88 años, un par de infinitos / como si con uno no bastara / pero a tu nombre Mario / a tu nombre no le bastó / y emprendiste el verdadero viaje / donde con un beso / a la muerte no le bastará / para alejarnos de tu infinita poesía"

"Mario Benedetti no lleva punto final"

"Por tu culpa soy lector".

"Ahora, en la eternidad ya sois mucho más que dos..."

"Si dejaste en cada uno de nosotros un pedazo de vos y la muerte solo se llevo tu cuerpo. Hace falta solo una multiplicacion sencilla para ver que facilmente, y por que orden de magnitud, la vida le gana de nuevo a la muerte"

"En vano asistirán al entierro de Benedetti, Mario no piensa asistir, Ayer Mario decidió quedarse para siempre"

"Por suerte que me quedé en cama hoy porque pucha que es un día triste" acá

"De pie Señoras y Señores... se fue un GRANDE!"


...............

Este esta bueno, todo

domingo 17 de mayo de 2009

Mario en tiempo neutro

Tenía abandonado esto, lo sé... caigo de nuevo a la pregunta ¿a alguien le importa? y la respuesta obvia, no, a nadie le importa. Solo lo leo yo, creo.
Este fin de semana fue agridulce, dos días de 'trabajo' de esos días que no se sabe si son trabajo o diversión, "quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa". Como decía Mario.
Mario, que feo es pensarte en pasado, que mal saber que más nunca una conversación comenzará con la frase "¿leíste lo nuevo de Mario?" porque ya no habrá más 'nuevo'.
Uno sabe que esas cosas pasan, lo supiste cuando comenzaste a conjugar a Luz en pasado, cuando ya no eran codo a codo, cuando se convirtió en un solo codo, el tuyo.
Dos años desde que Luz se fue, y tus últimas obras parecían ser una despedida anunciada, pero esa despedida no ayuda mucho para que el vacío que dejas no se sienta en el ambiente y hasta en mi biblioteca.
Me enteré de tu ausencia llegando a casa, por FaceBook me llego un mensaje al celular que decía "Illi, murió Mario, lo siento". Lindo gesto, esta persona sabe que me gustas, pero mala forma de anunciarlo.
Me he pasado casi tres horas reencontrándome contigo, siempre tenemos estas sesiones, cada cierto tiempo te busco y te encuentro, renovado, algunos días con nostalgia, pero siempre con esperanza. Eso me gusta ti, la esperanza. Hoy tenía razones para buscarte de nuevo, pero no eran las típicas, las de hoy no eran las mejores, pero razones son razones.
Si te cuento como te conocí, reirás. Mi ¿novio? el del cole me dedicó “táctica y estrategia”, lo copió en la última hoja de mi cuaderno, pero no escribió de quien era. No sé, quizá quería alimentar su imagen de bohemio y hacerme creer que era suyo, puede ser -pobre iluso-. Lo que consiguió en cambio fue una pregunta reiterada de quién era, hasta que por fin, unas semanas después del poema y unas semanas antes del Chau número uno! Lo confeso. En ese momento de Internet nada, al menos en mi mundo, así que fui a las raíces, la biblioteca del colegio y ahí estabas en el Inventario 1, así comenzó la historia.
Y acá estamos 15 años después, tu con un tercio de mi biblioteca, con la mitad más uno de mi poesía, y yo, con una ausencia que prefiero convertir en presencia, porque no puedo congujarte en pasado, para estos casos prefiero el tiempo neutro.

Mario, ¡Gracias por el Fuego!, gracias por no salvarte, por la táctica, la estrategia, por quedarte y hasta por el rostro de vos.

Gracias



domingo 24 de agosto de 2008

una tarde de arquelogía personal

Por necesidad de crear espacios para el apartamento, esta tarde, después de haber pasado un fin de semana 100% perfecto decidí comenzar la tarea de "hacer espacio" en mi archivo personal. Toda mi historia la tenía en un baúl que luego de algunas repaciones espero sirva de mueble para la sala. En el camino, me tope con cartas, tarjetas, envolturas de chocolates, globos desinflados, flores disecadas y hasta las franelas del liceo en donde encontré la frase celebre "nunca cambies" firmada por mi "amiga X 100pre" de la cual ahora se me hace complicado ubicar su rostro. Esta una de mis tantas tareas postergadas desde hace años (15 para ser exactos).
Lo más interesante de todo, fue enfrentarme a algunos demonios (los mios y los que a través del tiempo les he adjudicado a otras personas -casi siempre a otros-). Durante 5 horas estuve leyendo recordando y aceptando una verdad que por considerarla frase de autoayuda nunca la creí cierta... "todo lo que haces, se devuelve".
De ahí el aprendizaje. Y de ahí, lo que viene:

Al sujeto 1:
Sin pretender revivir-te-, lo acepto, te hice daño.
Sin pretender volver atrás, espero puedas perdonarme.

Al sujeto 2:
Hoy, sinceramente te perdono.

Y todo esto lo hago publico por tres razones, que creo importantes:

1) Gracias a sus amigos que están en FB el sujeto 1 podrá saberlo -al menos indirectamente-
2) Gracias al FB, el sujeto 2 tendrá la oportunidad de leerlo,
3) Luego de esta sesión de reflexión, comprendí que gracias a todas las historias de mi vida, las bonitas y las feas, las propias y las prestadas; es que hoy siento la confianza plena de construir mi vida con una persona maravillosa, que sé que a pesar de no haberlo hecho público ya hizo el mismo ejercicio que yo hice esta tarde.

jueves 21 de agosto de 2008

Entre un "ellos" y un "nosotros"

... si continuamos construyendo nuestro mundo, desde un "ellos" y un "nosotros", es como un poco complicado construir un mundo en donde TODOS nos encontremos...

lunes 11 de agosto de 2008

Testigo de uno mismo

Mario Benedetti presenta su último libro de poemas. Con un tono de testamento literario, realiza un balance de la vida, la melancolía y las ausencias.

Y acá les dejo uno de los poemas del libro -Como siempre, buenisimo y hoy más que antes, muy melancólico-

Soliloquio

Hoy he resuelto hablar conmigo mismo
aprovechar por fin el privilegio
de averiguar quién soy de dónde vengo
por qué me gustan las canciones tristes

cuando uno descubre sus miserias
siente el orgullo impávido sincero
de mirarse como un inconfundible
o como un tonto que no vive en paz

en el monólogo nos recorremos
desde la nuca fiel a los talones
ya no caemos en los simulacros
ni en las humillaciones vanidosas

nos vemos en la jaula de los odios
o en la vana penumbra del hastío
y gozamos con el asesinato
de hormigas cucarachas y polillas

hoy he resuelto hablar conmigo mismo
a ver si me convenzo y soy más bueno
y como premio encuentro algún amor
que me espera en un pétalo del alma

domingo 1 de junio de 2008

El baúl de los recuerdos

No sé desde hace cuantos meses decidí ser fiel al FaceBook (FB), esta fidelidad consiste basicamente en rechazar cualquier otro servicio similar y comenzar a cerrar y limpiar mis rastros tecnológicos en los "otros", leáse Hi5, space y etc.
Mi relación con FB es de total adicción, hasta hoy tengo 465 "amigos", cuestión que no sabía porque en mis cumpleaños solo suelo recibir algo así como 30 llamadas y otro tanto de postales electrónicas. Si, yo sé que es un mal indicador para medir "amistad" pero en un mundo sin lugar en donde uno de mis mejores amigos vive en Buenos Aires, mi primer amiguito vive en Paris, y el 90% de mi familia extendida está en tres continentes distintos, es complicado tener un indicador más afectivo de "amistad".
Sin duda FaceBook (al menos para mi) es la ocasión de rehacer la historia perdida, esos capítulos de historia que sin saber y muchas veces sin querer se comienzan a "pasar" y pocas veces se recuerdan.
Es triste agradecerle a esta cosa el poder ver por primera vez a mi prima recien nacida, poder compartir el cumpleaños de mi abuela o tener la ocasión de cerrar capítulos afectivos con casi novios que nunca se decidieron... es triste si, pero lo agradezco.
Pero ya del reencuentro virtual vamos pasando al presencial, para este mes están programados tres encuentros con grupos distintos. Seguro será interesante ver qué pasó con cada uno, en qué andamos... y reconocer -al menos en silencio- que es mucho mejor face-to-face, aunque por lo pronto el FaceBook ayuda.
Ahora, respondo a la pregunto de un amigo... es cierto, no conozco a los 465, muchos son organizaciones amigas que decidieron "humanizarse" en FaceBook, otros amigos de amigos a los que habré visto una vez y otro tanto de farandula nacional que nunca puede faltar... como sea, al menos con los que si son son mis amigos es bueno tener un espacio para poder "verlos"

martes 27 de mayo de 2008

Desde El Pais.com

La Melancolía de Benedetti

"A veces el alma se descuida y te deja un poco de alegría", declara el escritor uruguayo, de 87 años, que publica sus haikus, el libro Vivir adrede y un ensayo sobre Daniel Viglietti.

Mario Benedetti se sienta en su butaca preferida, en su casa de Montevideo, en la avenida a la que da nombre Zelmar Michelini, uno de los héroes de la resistencia uruguaya. En esa butaca lee, escribe haikus, empieza los poemas, vive. Tres libros y otros que prepara están en la mesilla. No cesa de escribir, pero el dolor le ve. Aunque el dolor no ha roto su ironía.

Ya no es la melancolía montevideana, esa de la que hablaban Onetti o Cortázar como parte del alma e incluso de la alegría de los uruguayos; por la vida del autor de Montevideanos, que en septiembre cumple 88 años, han pasado últimamente experiencias muy amargas; la que más le ha herido ha sido la muerte, hace menos de tres años, de Luz, su compañera, la mujer que le abrió el camino de muchísimos versos, su guía en los tiempos del exilio y del desexilio.

Con Luz vivió en Madrid, en Mallorca, en Cuba, y al fin regresaron los dos, y ya volver (a Madrid, que es donde tiene su otra casa) se hace difícil. Él lo dice, con mucha melancolía, porque en Madrid pasó momentos muy ricos... En un momento de la conversación que tuvimos, en su casa, a mediodía, mientras almorzábamos con Hortensia Campanella, su biógrafa, y con Ariel Silva, su ayudante, a Mario se le vio en la cara esa nostalgia de Madrid, cuando habló de la Feria del Libro, de los atardeceres charlando y firmando, dibujando palotes y tachándolos para conservar al fin el número de lectores a los que había firmado...

A veces es un adolescente, cuando escribe, y a veces es consciente del tiempo que ha pasado, y del dolor; fue asmático, ya no lo es tanto, las otras enfermedades, dice de coña, impiden que el asma aparezca de nuevo... Pero sigue estando en sus pulmones la ansiedad cabrona que produce la posibilidad de perder el aire.

Y no sólo ha perdido el aire. La vida es así, trae esos dolores; él los afrontaba gracias a Luz, ahora ya no queda sino la escritura. Ésta es la que le da alegría; le divierten los haikus; los descubrió hace como cinco años, se metió en ellos y ahora es un experto, se ríe haciéndolos. Visor acaba de publicar su Nuevo rincón de haikus; hoy los visitantes le han traído vino pero también cuadernos para que siga escribiéndolos.

Benedetti tiene en la mesilla su último libro narrativo de las dos orillas, Vivir adrede, que en España ha publicado Alfaguara y en Argentina ha publicado Seix Barral; y aún hay otro libro que ha arreglado de una edición de hace treinta años que él ha remozado con datos nuevos y con entrevistas y textos que lo convierten en un trabajo prácticamente nuevo, que ha editado Seix Barral en Argentina. Se trata de Daniel Viglietti, desalambrando, sobre el cantante uruguayo que, como él, sufrió el exilio y vivió el regreso a Uruguay acarreando las heridas de la larga marcha. Los dos, en medio de ese camino, se encontraron en París. Viglietti le dijo que estaba escribiendo música para sus versos; "pues tenemos que hacer algo con esta casualidad". E hicieron una gira memorable, que aún a Mario le devuelve a los ojos la alegría que le deja la vieja y persistente melancolía.

Junto a esos libros hablamos. Él ya no es muy propenso a las entrevistas; lo fue, con cuentagotas. Ahí está ahora, respondiendo a algunas preguntas, ante el magnetófono. Lástima que la ironía de sus ojos no pueda aparecer en letra impresa.

PREGUNTA. Este libro, Vivir adrede, compuesto de relatos, parece una combinación de sus haikus y de sus poemas. ¿Cómo fue saliendo?

RESPUESTA. Yo qué sé. Cómo nacen mis libros es un misterio. Porque de repente estoy meses sin escribir, y de pronto aparece, plaf, ahí está, vuelve la escritura. Aparecen de golpe, con sus títulos y todo, con la división de capítulos. Pienso que eso le pasa a todos los escritores, que un nuevo libro les surge como un secreto que se revela... Durante unos meses tuve últimamente unos problemas familiares graves y no escribí nada. Necesito cierta paz para aproximarme a la poesía.

P. Y a la narrativa.

R. ¡Y para aproximarme a mí mismo!

P. En estos libros últimos, en los que escribe, en los que ha publicado, hay autobiografía y contemplación de lo que pasa. ¿Cómo le deja a usted lo que ve?

R. Tal vez porque últimamente trabajo menos y contemplo más; creo que lo que ha crecido en mí es la capacidad para contemplar el mundo. Por supuesto que no he dejado de escribir, pero sí noto que cada día me fijo más en lo que le sucede al mundo.

P. En estos libros, en los poemas, en Vivir adrede, hay como una tachadura de lo que ve...

R. Es como si descubriera el dolor que ha pasado, y el que me ha pasado, y empezara a tachar, sí; hubo cosas en el pasado que dolieron mucho, y que me dolieron mucho. También aparece eso en lo que uno escribe...

P. La escritura es como el mar, devuelve lo que le eches...

R. ¡Y hay que tener cuidado para no te ahogue!

P. Pero usted se defiende con el humor... Como un adolescente que se levantara en clase a hacer preguntas...

R. ¡Preguntas intempestivas!

P. Siempre se ha manifestado perplejo por lo que pasa. ¿Qué es lo que más le extraña de lo que ahora sucede alrededor?

R. Hay muchas cosas. Evidentemente, una de las que más me extraña es la falta de respeto entre las personas. Eso me duele. Me duele desde el punto de humanitario. Y me duele porque lo veo casi imposible de arreglar... Y es un problema mundial; ahí ves la importancia que ha adquirido el dinero, cada uno pelea por más dinero, por eso está cada vez más lejos un cambio positivo, porque cada día se pelea por más... Y ahí está el origen de la falta de respeto.

P. Es el símbolo de la guerra, la falta de respeto.

R. Los diarios están llenos de cosas trágicas, que revelan en qué se está convirtiendo el mundo ahora, y los cambios que se ven suelen ser negativos... Eso provoca cierta tristeza interior, una tristeza irreversible.

P. Qué lejos parece la felicidad.

R. Yo cada vez la veo más lejos.

P. ¿Cómo se siente ahora escribiendo?

R. Para mí escribir siempre fue una necesidad. Si te digo que empecé a escribir a los siete años... A veces escribo con más urgencia. Y si veo que durante meses no escribo me angustio... Escribir ordena a uno dentro de sí mismo.

P. Acaba de entregar un libro, Testigo de uno mismo, versos que publicará Visor en julio, y escribe otro libro autobiográfico, Biografía de uno mismo, también de poemas. Como si usted estuviera ordenando lo que sucedió.

R. Es como si tratara de verme por dentro. Y por fuera también. Pero ahora tengo un poco esa impresión de que mis últimos libros de poesía son una investigación de mi alma o de mi vida.

P. ¿Y cómo es la vida cuando uno la pone en perspectiva?

R. El estado actual del mundo me deprime. Además, voy a cumplir 88 años. ¡No es para andar bailando!

P. Brecht dijo que también habría que cantar en los tiempos oscuros... ¿No hay ninguna luz?

R. Ahora lo que lamento es no tener una religión. A alguien que está pasando los estados de ánimo que estoy pasando yo le vendría muy bien una religión. Pero no la tengo. Y eso es peor.

P. Y ya no la va a tener.

R. No.

P. Los laicos tienen una religión, la escritura.

R. Sí, puede ser... La escritura puede ser como la fe: vas buscando cosas, por lo menos así le sacudo al alma un poco.

P. ¿Y qué completa más, la poesía o la prosa?

R. Ésa es una cuestión de vocación. Siempre fui más poeta que prosista. Me siento más realizado en la poesía.

P. Estamos en Uruguay. ¿Cómo fue posible que en un país tan chico y tan culto viviera la ignominia?

R. La ignominia siempre es posible. Mira Alemania. Eso no lo cambia ni el tamaño del país ni su historia. Ni la enseñanza que uno recibió. Es un secreto.

P. ¿A usted cómo le dejó aquel largo episodio? ¿Le vuelve a la cabeza?

R. Imagínate. Fue una falla histórica. Porque de repente te viene eso y... Un terremoto. No es de Uruguay o de acá, sino del mundo. Si es un pez pequeño como Uruguay, con menos defensas que otros, lógicamente no es para salir cantando...

P. Dice usted: "Todo es adrede, todo hace trizas el alma".

R. Ah, sí. A veces el alma se descuida y te deja un pedacito de alegría.